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La técnica guitarrística, ¿un medio o un fin?   1 comment

Durante años, las clases de guitarra de los conservatorios, han tenido varias metas principales:

 – Que el alumno  pueda tocar cuantas más piezas mejor, todas muy difíciles y en poco tiempo para subir el nivel académico, es decir que acabe tocando las piezas más difíciles de su curso o hasta incluso de cursos posteriores.

– Que el alumno se aprenda las piezas de memoria por posiciones, sin fijarse mucho en cómo están compuestas,  para que se mire las manos y demuestre su habilidad técnica con seguridad.

– Que el alumno lea sin necesidad de ayuda la música escrita, siendo esto una obsesión desde el primer curso.

– Que el alumno no se equivoque y toque las piezas en público sin errores, buscando la perfección, el virtuosismo.

– Que el alumno haga algunos matices dinámicos al tocar, para que el resultado de la interpretación no sea plano.

Nosotros observando esto, nos preguntamos:

-¿Dónde queda el desarrollo de las principales capacidades musicales, sentido del oído y del ritmo, la memoria musical, la audición activa, la creatividad musical, la capacidad de improvisación?

-¿Dónde queda la expresión musical de los diferentes estilos musicales, el conocimiento de las estructuras musicales, de los elementos de cada lenguaje ya sea el de la música clásico-romántica, el barroco, o del jazz?

-¿Realmente el alumno desarrolla así la técnica del instrumento, o simplemente, reproduce como un robot lo que hace su profesor, memorizando posiciones sin comprender muy bien qué está haciendo?

– Con esa obsesión por la perfección, ¿qué sucede cuando un alumno, por más que estudie, se equivoca de nota o le tiembla la mano, o se le va la memoria porque no sabe qué notas está tocando y ha olvidado qué dedo debía usar en un determinado pasaje, o porque no comprende la estructura armónica y formal de lo que toca?¿se le debe considerar por el hecho de equivocarse un mal músico sin remedio?

Y entonces nos hacemos dos  grandes preguntas:

– ¿Acaso con nosotros ha funcionado esta manera de enseñar? ¿Podemos llamarnos músicos a nosotros mismos o sólo somos guitarristas?¿Somos capaces de expresarnos con el bagaje que tenemos?

– ¿Queremos formar músicos o máquinas de repetición?

– ¿Qué es más importante, que el alumno cumpla con el nivel académico estandarizado tras años de convencionalismos, o que sea felíz con la música y que la aprenda de manera completa como para poder expresarse a través de ella, cada cual al nivel que sea capaz de conseguir según su interés, su gusto o su capacidad de esfuerzo?

No tratamos con esto de desprestigiar la música escrita. Creemos que el verdadero músico es el que es capaz de expresar con y sin partituras, el que es capaz de crear improvisando sobre una estructura o sobre la nada y “hablar” el lenguaje de la música expresando con libertad, al mismo tiempo que es capaz de interpretar con conocimiento de causa la música escrita de otros compositores de cualquier estilo.

Este resultado es el que algún día quisiéramos obtener en nuestros alumnos, pero para eso, hay que empezar por enseñarles a hablar y comprender el idioma, para que después lo puedan leer  y escribir.

En nuestra opinión,  las metas que hasta ahora se han tenido en la enseñanza reglada de la guitarra son incompletas y están mal enfocadas. Toman la técnica como un fin, el único fin, y no como un medio para llegar a mimetizarse con el instrumento para poder expresarse musicalemente y sabiendo lo que se está haciendo. Han olvidado que el verdadero fin de la educación musical es enseñar a hacer música, y para ello el estudio de la técnica es un medio, sólo un medio, que además no es factible en poco tiempo, porque para que sea realmente útil, requiere su tiempo y su proceso de búsqueda personal.

Es por esto que queremos concienciar a los demás profesores a que hagan su propia reflexión sobre este tema, y que comiencen a cambiar su manera de enseñar con estas nuevas metas:

– Que el alumno juegue con su instrumento, para que conozca tanto el instrumento como sus manos de verdad, y a largo plazo lo maneje con tranquilidad y madurez. Que conozca las notas de todo el mástil y todos los recursos que tiene con ambas manos para poder experimentar con los sonidos, los ritmos, las estructuras musicales…. que aprenda a improvisar gradualmente con materiales musicales cada vez más complejos, enseñándole las técnicas necesarias para ello.

– Que el alumno toque de oído, para que forme su sentido del oído melódico y armónico y lo asocie a su instrumento aprendiendo a captar sensaciones, timbres, cambios de acento, expresiones…..

– Que el alumno aprenda a leer a primera vista y a memorizar las notas y los sonidos, y no solamente a leer posiciones y a memorizar posiciones, que cuando lea música o la memorice, antes la haya comprendido.

– Que el alumno toque en cada curso las piezas que le lleven a desarrollar todos estos sentidos, independientemente de si son más fáciles o menos y de la cantidad de piezas que toque.

– Que el alumno aprenda a escuchar activamente música de cualquier estilo, progresivamente, de menor a mayor complejidad estructural, para que aprenda lo que otros expresan y pueda buscar su propia expresión, a la vez que aprende a disfrutar de la interpretación de otros y de la suya propia.

– Que el alumno, al memorizar y comprender correctamente las piezas que toca, pueda gestionar los inevitables errores y problemas que puedan surgir en sus actuaciones en público, sin que éstos supongan un trahuma, y haciendo que la música y la expresión musical estén por encima de todo lo demás y sean su primer objetivo, sabiendo sustituir una nota por otra para poder continuar con la interpretación, que al final es lo que debe ser el primer objetivo, y no la perfección o la regularidad que tanto se premian en los concursos (cosa que también hace mucho daño a la música y al desarrollo de los intérpretes).

Evidentemente, esto nos obliga a estudiar más, a cubrir nuestras propias carencias, y a preparar mucho mejor nuestras clases, de como habitualmente se viene haciendo, pero sobre todo nos obliga a ser músicos en lugar de jueces, a no comparar a un alumno con otro, a adaptarse a cada uno de ellos, y a cambiar radicalmente de mentalidad, valorando a la par la música escrita y la música no escrita y recuperando algo que nunca debimos haber perdido, por más que se pasara de moda en el siglo XIX en pos del virtuosismo, nuestra creatividad y nuestra capacidad de improvisación, la verdadera esencia del músico.

Nosotros estamos dispuestos y en marcha, ¿Y vosotros?

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Publicado 18/05/2014 por educaguitarra en Pedagogía

¿Solfeo o lenguaje musical?   3 comments

Leyendo este artículo, se observa cómo le hemos cambiado el nombre a la asignatura, pero sigue siendo la misma….

http://cordesetames.com/2011/09/03/el-solfeo-como-lo-percibo/

Como profesores de música que somos, pensamos que el lenguaje musical es una asignatura crucial en la formación musical del alumno, pero también pensamos que debería estar adaptada a la practica de cada instrumento, y que a la hora de aplicarla en el sistema, debería trabajar las capacidades sin pensar en metas, debería trabajarse de forma más sensorial y no tan teórico abstracta, y la evaluación final no debería ser el único momento en el que se interactúa con el alumno. Debe motivar al alumno a seguir estudiando música, no a abandonarla…

Por supuesto, a los profesores que la imparten debería gustarles la dinámica de grupo, interactuar con el grupo mejorando a cada integrante sin humillarlo, sin hacerlo sentir menos por tener menos talento, o porque la música para ellos sea más un hobby que una profesión y no se dediquen a estudiarla como otra asignatura más del cole, porque los niños de 8 a 15 años no piensan en profesiones y sus padres tampoco, y menos en la “era de las pantallas” en la que vivimos, en la que los niños crecen sin padres que les inculquen hábitos de estudio porque están muy ocupados trabajando, y obteniendo lo que les gusta con solo apretar un botón, perdiendo así  su capacidad de esfuerzo…

Según los principios de la pedagogía general, el profesor no está para calificar alumnos o clasificarlos por talento o por capacidad de esfuerzo. El profesor debe conocer a sus alumnos y su estado cognitivo y trabajar adaptándose a ellos, y hacer que el que tiene talento lo aproveche, y que el va a clase sin plantearse que hay que estudiar, se empiece a plantear que si estudia, algún día sacará partido. Con exigir metas no es suficiente, y menos aún si esas metas son las mismas para todos y dan pie a comparaciones y humillaciones. El primer objetivo es conseguir que el alumno quiera ir a clase y quiera mejorar, y más aún en una enseñanza no obligatoria, en la que el título que damos no habilita para trabajar en centros oficiales a nadie en el caso de conservatorios elementales y profesionales.

En definitiva, más juego, más baile, más cantar, más improvisar, más audición activa, más interactuar con los alumnos conociéndolos a diario y menos libro, y menos cuentas matemáticas y menos exámenes a fin de trimestre… menos “nivel” en el sentido académico de la palabra y más nivel en el desarrollo real de capacidades del alumno. Igual así conseguimos algo más que abandonos en los conservatorios actuales.

De todas formas para quien siga teniendo al típico profe de solfeo, en el apartado de MATERIAL DIDÁCTICO, tenéis ayuda para estudiar en casa y poder saltar los listones que os exigen saltar para aprobar y poder seguir disfrutando con vuestro instrumento.

Saludos.

Publicado 14/05/2014 por educaguitarra en Pedagogía